Cuadernos mínimos

La Asociación Colombiana de Antropología (ACANT) busca promover, aplicar y divulgar el saber de la antropología, como disciplina de las ciencias sociales especializada en el conocimiento de las culturas, que involucra la complejidad y diversidad de la vida humana. La ACANT retoma el legado de la antigua Sociedad Colombiana de Antropología, con el objetivo de incentivar el intercambio de ideas y promover intereses y proyectos comunes de quienes trabajamos en este campo del conocimiento. Busca convocar a estudiantes y profesionales alrededor de la reflexión y el fortalecimiento de la profesión, pero sobretodo pretende posicionar la incidencia de la antropología en el ámbito público frente a los desafíos de la realidad del país y del mundo contemporáneo.

La colección Cuadernos Mínimos busca aproximar a un público amplio y variado a los fundamentos y reflexiones básicas de la disciplina antropológica en su intersección con diferentes campos de estudio e intervención. Cuadernos Mínimos presenta una trilogía de ensayos cortos. La idea de Mínimos llama la atención sobre las discusiones mínimas o fundamentales a considerar para hacerse una idea del campo y sus debates. Así podemos aproximarnos a uno de estos desde entradas tan diversas como las contribuciones epistemológicas y metodológicas, las perspectivas críticas o más clásicas, balances de sus trayectorias, o particularidades de sus usos académicos y políticos, entre otras formas de abordaje.

Cultura: Centralidad, artilugios, etnografía  –  Stuart Hall/Eduardo Restrepo/Carlos del Cairo

Este libro contiene tres capítulos que abordan algunas de las características y respuestas que se pueden ofrecer a la creciente importancia de la cultura en la definición de nuestro presente.

El texto de Hall, publicado aquí por vez primera en castellano, apareció hacia finales de los años noventa del siglo pasado en un libro colectivo de la Open University. Los capítulos de Restrepo y del Cairo han sido escritos para la presente publicación. Con este libro, la Asociación Colombiana de Antropología (ACANT) inaugura su colección Cuadernos mínimos.

Antropología y feminismo  –  Alhena Caicedo (editora)/Lila Abu-Lughod/Mara Viveros Vigoya/Diana Goméz Correal/Diana Ojeda

Atravesamos una época compleja donde a la par con la emergencia de gobiernos de derecha, xenófobos y racistas, ha
adquirido visibilidad y fuerza la voz del movimiento feminista en muchos de los países de lo que hoy se denomina occidente. La reivindicación de las mujeres contra las múltiples formas de opresión y violencia, unificada alrededor del feminismo ha sido un ejercicio sostenido por décadas en múltiples contextos y con distintos debates, que sin embargo hoy empieza a tener una incidencia más efectiva de resquebrajamiento de pilares del poder patriarcal afincados en el sentido común en nuestras sociedades. Siendo en sí mismo un movimiento heterogéneo y dinámico, el feminismo ha llamado la atención sobre la importancia de cuestionar las prácticas sociales más naturalizadas por la cultura. Lo personal es político ha sido quizás uno de los enunciados más poderosos de su crítica al poder.

En este terreno, escenarios de producción de conocimiento como la academia son espacios donde el feminismo ha interpelado prácticas, abordajes y formas de hacer canónicas para muchas disciplinas, entre ellas, la antropología. En el caso colombiano, eso permite hoy reconocer las contribuciones teóricas y metodológicas de investigadoras y científicas sociales que han aportado a una comprensión más profunda de los fenómenos sociales en nuestro país. Estas contribuciones incluyen preguntas por cómo se produce conocimiento desde la antropología, cuál es el lugar de las mujeres en la producción intelectual, y cómo ha sido su experiencia como antropólogas en un campo
históricamente constituido desde un sesgo androcéntrico. Así mismo, los aportes metodológicos que han hecho en múltiples dimensiones interrogan, retroalimentan y expanden el saber hacer disciplinar, la práctica etnográfica, el trabajo de campo, los ejercicios colaborativos y la escritura, al tiempo que examinan la práctica docente, profesional y de investigación, y en general las relaciones de poder que cruzan cotidianamente el ejercicio de la antropología.

Antropología y naturaleza  –  Alejandro Camargo (editor)/Ana Isabel Márquez/Ángela Castillo/Mónica Cuéllar Gempeler

El volumen en su conjunto tiene dos objetivos. El primero es dar cuenta del momento actual de la antropología ambiental en Colombia mediante el trabajo de tres antropólogas y un antropólogo jóvenes quienes, a su vez, se inspiran en generaciones y debates anteriores. El segundo es presentar unos campos posibles de indagación antropológica sobre la naturaleza que sirvan como inspiración para quienes inician su trayectoria en antropología ambiental. En este sentido, los artículos no solo discuten asuntos amplios como la relación naturaleza cultura desde la especificidad de un tema, sino que también proveen referencias bibliográficas útiles y centrales para quien desee ampliar sus conocimientos sobre los debates presentados. Ninguno de los dos objetivos busca ser exhaustivo, ni presentar una versión definitiva de las discusiones analizadas. Por el contrario, los textos son provocaciones para explorar y experimentar diferentes posibilidades etnográficas y antropológicas y así incidir de alguna manera en la visualización de caminos futuros de indagación.

La etnografía: Problemas y soluciones  –  Diana Bocarejo Suescún/María del Rosario Ferro Umaña/Luis Alberto Suárez Guava

Quien sostenga este libro entre las manos hojeará con escepticismo el índice y las primeras páginas de cada capítulo para saber por qué vale la pena leerlo. ¿Qué hace de éste un libro importante? ¿Qué dice sobre hacer etnografía que no hayan dicho ya Guber, Restrepo, Geertz, Mead, Jelin, Malinowski…? ¡Mucho! Dice cosas novísimas nunca dichas. Este libro se diferencia de los manuales famosos de etnografía en que, mientras estos nos prometen enseñarnos las técnicas etnográficas, aquí nos dicen que hacer etnografía es difícil, toma tiempo y aprender a hacerla es más difícil y demorado aún. ¿Malas noticias? Eso es lo que hace de éste un buen libro. La verdad es cruel.

Así, las secciones de este libro sugieren salidas a esa trampa. Diana Bocarejo propone, en el primer capítulo, dejar de
idealizar a aquellos o aquellas sobre quienes hacemos descripciones etnográficas y, en cambio, escuchar, aceptar las contradicciones y dejar de ajustar la realidad a nuestras teorías. Para lograrlo, nos dice, necesitamos aceptar la fragilidad de quien hace trabajo etnográfico y la posibilidad del cambio entre aquellos y aquellas a quienes describimos. María del Rosario Ferro, en el segundo capítulo, con argumentos diferentes, exige que la etnografía pase por el cuerpo de quien investiga, exige aceptar el miedo en la práctica de la etnografía y exige disponibilidad a olvidar lo aprendido y aprender de nuevo. Y en el tercer capítulo Luis Alberto Suárez Guava propone compartir el trabajo de las personas con quienes hacemos etnografía, incluso si no lo entendemos, y comer el producto de ese trabajo. Explica por qué esta sería la única forma de aprehender su realidad. Sin ello, afirma, no haremos más que encajar datos triviales para justificar teorías prefabricadas. Todos los capítulos nos insisten en que es necesario cambiar la manera en que solemos escribir etnografía, para hacerla más comprensible.